La verdad sobre la Libertadores de 1989

Por Kevin Montien González
@MontienKevin

Se atrevió a contar lo que vivió previo al partido de Atlético Nacional por la semifinales

October 16, 2020
FOTO: Internet


El miércoles 17 mayo 1989 Atlético Nacional recibió a Dunubio de Uruguay por el partido de vuelta de la Copa Libertadores, edición que terminó ganando el conjunto 'verdolaga' tras derrotar en la final a Olimpia de Paraguay en 'El Campín' de Bogotá desde los penaltis.

(América y varias bajas para enfrentar a Nacional)

Y después de más de 31 años, salieron a luz una fuertes declaraciones que dejaron ver el terrorífico momento que pasaba Colombia en esa época ante el auge del narcotráfico. Así es, pues el exárbitro Carlos Espósito contó en 'Radio La Red' de Argentina el oscuro recuerdo que tiene del partido en por las semifinales de la Libertadores que Nacional terminó ganando 6-0

Espósito dio conocer que desde que llegó al aeropuerto con sus asistentes Abel Gnecco y Juan Bava sintió como todo se confabulaba en una total situación de intimidación por parte del cartel de Medellín, el cual reinaba el país por esos días. “Todo arrancó desde que llegamos al aeropuerto de Medellín. Los árbitros colombianos que nos fueron a recibir ya nos habían entregado, estuvimos obligados. Íbamos por el camino Montañita en el que nos decían 'acá mataron un árbitro, acá tiraron a un juez de línea'. Los árbitros no acostumbrábamos a dejar el hotel. Me invitan a una cena y les dije que no".

"Me golpean la puerta y estaba la chica con una botella chiquita. Le recordé que le había pedido una grande. Vuelven a golpear la puerta y le pido a Juan que se levantara para abrir. Entraron cuatro, uno con ametralladora. A Gnecco le pusieron una nueve milímetros en la cabeza, y atrás entró el famoso Popeye, bien vestido, traje, corbata. Traía un maletín, lo abrió y dijo 'acá hay 250 mil dólares. Llévenselo, tranquilos, van a salir de Colombia sin problemas'. Antes de eso nos habían roto todos los teléfonos", contó sobre el momento más complejo de su estadía.

(Un nuevo récord en el FPC)

Y aunque era un momento de tensión y miedo, Carlos Espósito respondió que habían "ido a trabajar como corresponde". Posteriormente, el reconocido sicario de Pablo Escobar "cerró el maletín y nos dijo: 'La vida de ustedes acá no vale nada... Y en Buenos Aires nos puede costar 1.000 dólares por cada uno'". 

Lo primero que se le ocurrió a Espósito fue marcharse al aeropuerto a pasar la noche, pero inmediatamente Gnecco, al haber tenido una experiencia similar, le dijo "¡Escuchame pelotudo, nosotros de acá no nos podemos mover!". Y cómo si fuera poco, el juez central aseguró que se asomó a la "ventana y abajo había cinco tipos que no se movían".

Algo claro tenía el árbitro argentino y era que no quería estar presente en ese partido. Tanto así, que pensaron "en llamar a Grondona". Al final, fueron engañados por un similar que los terminó llevando al estadio. "En eso vino un árbitro, voy a dar el apellido: Sierra. Y nos dijo que nos debíamos levantar porque había que ir a sacar un permiso de trabajo”.

(Revive aquí la victoria de Nacional)

"Al llegar a la cancha, nos dejaron el auto a unos 300 metros de la entrada. El árbitro colombiano que nos había visitado en el hotel se apareció con una virgen. Gnecco le pegó una patada a la virgen que voló no sé dónde. Ahí llegó el jefe de policía de Medellín y le expliqué que apenas terminaba el partido nos teníamos que ir al aeropuerto. Me explicó que si ganaba Nacional iba a ser difícil por la fiesta", añadió. 

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