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Esteban Jaramillo Osorio

Esteban Jaramillo Osorio

Reconocido periodista deportivo colombiano. Su punto de vista objetivo a cerca de temas de fútbol le han permitido ser una de las voces más reconocidas en el periodismo deportivo del país.

Falcao, la gloria…

05 Junio 13

 
Hoy Falcao vuelve a ser noticia y, de paso, está en el ojo del huracán. Pero no por escándalos y menos por turbulencias de vida privada, porque su existencia marcha en la cordura, sin episodios borrascosos para censurar. Lo está por el malestar de sus seguidores, ante la elección del Mónaco como su futuro club. Hablan, quienes despotrican de su hoja de ruta, de la gloria, de las ambiciones, de los títulos seguros, de la fama y el reconocimiento mundial que se escabullen al marcharse al que llaman un equipo de rango inferior. Son conceptos ácidos, o frustraciones, de alguna manera explicables por el libre pensamiento que origina una figura de su talla y porque títulos,  goles,  hazañas y trofeos no son solo  suyos, sino de los aficionados que lo aplauden en apasionada idolatría.
Muchos afirmaban cuando ingresó al Porto o cuando firmó con el Atlético, algo similar. Clubes sin aspiraciones, con pocas alternativas en la élite de la competición, se decía.
A Falcao en su elección se le ve contento, con mirada positiva y muchos sueños por realizar.
¿La gloria? ¿Han visto como tratan a  Freddy Rincón, en su retiro? O ¿cuántos ídolos que amamos, hoy se retuercen en la marginalidad? ¿Saben ustedes quién fue ‘Cochise’? Y, aparte de los hinchas de Millonarios, ¿relacionan  a Willington Ortiz como  grande entre los grandes y en qué condiciones él y otros están? Pregunten qué es gloria y qué es olvido.
No hay duda  de que Falcao analizó y eligió lo mejor para él. Trecho largo le queda por recorrer, como para pensar que su fin de ciclo está en las playas mediterráneas. De mantener su frecuencia goleadora, seguirá moviendo el mercado en cada verano europeo, con el interés persistente de los mejores clubes del mundo y el deleite de quienes le admiramos.
Los condicionantes de su decisión, pasen a no por lo económico o lo comercial, por lo deportivo o lo familiar, se deben respetar. Solo sé que desde ahora soy hincha del Mónaco, que seguiré sus quehaceres futboleros con pasión, que disfrutaré sus goles con su club o la selección. También sé que el fútbol es un negocio y que de gloria no se puede vivir.

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