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William Rodríguez

William Rodríguez

 

Bogotano de nacimiento y periodista de profesión. Desde hace dos años es el Jefe de Redacción de El Deportivo. También trabajó en el desaparecido Diario Deportivo y en la Revista F&uacut

Cuestión de rivalidad

18 Junio 13

Hace algunas semanas cuando Santa Fe jugaba en El Campín el partido de vuelta contra Real Garcilaso, para confirmar su paso a la semifinal de la Copa Libertadores, hice la siguiente pregunta en mi cuenta de Twitter para medirles el pulso a los seguidores de Millonarios: ¿Algún hincha de Millos está viendo el partido de Santa Fe?
 
Ninguno respondió que sí. Las respuestas iban desde: “¡Cómo!, ¿Santa Fe juega hoy?” hasta “prefiero acostarme a dormir”. Por supuesto, a ninguno le creí. Y no les creí porque así no se reconozca o se diga de dientes para fuera, la curiosidad por lo que haga el del frente siempre va a estar presente. Esa es la esencia de la rivalidad.
 
Siempre recordaré aquella memorable frase de Fernando González Pacheco, ‘cardenal’ hasta los tuétanos, quien dijo en una entrevista que él disfrutaba más las derrotas de Millonarios que las victorias de Santa Fe.
 
Parece una exageración, pero, como dice el dicho de las brujas: hinchas así, que los hay, ¡los hay! Y la mejor demostración de eso fue lo que ocurrió este fin de semana en Argentina con el descenso de Independiente, que fue celebrado por los seguidores de Racing como un título. 
 
Las calles de Avellaneda y las redes sociales quedaron pequeñas para tantos afiches, tantas ‘cargadas’ y tantos chistes. Eso sí, lo que más me impresionó fue la foto de un aficionado de ‘La Academia’ (muy cuerdo él), quien se tatuó en uno de sus brazos el 15-06-13 (la fecha del descenso de su archirrival) con la letra B al lado.
 
Bueno, hasta allá quién sabe. Pero lo que sí está claro es que las rivalidades y el humor del hincha también hacen parte de la cultura futbolera. Esa es una realidad innegable con la que hay que saber convivir. 
 
O me van a decir que los hinchas del Cali no se gozaron el descenso de América. O me van a tratar de convencer de que los seguidores del Medellín quieren que Nacional sea el campeón del Apertura. O me van negar que los hinchas de Millonarios le van a hacer fuerza a Olimpia para que Santa Fe no llegue a la final de la Libertadores. 
 
Como diría el filósofo de Ebéjico, Antioquia: “Eso es lo bonito del fútbol”. El problema es cuando la rivalidad se transforma en agresión y genera violencia. Ahí, el fútbol deja de ser el deporte más hermoso del mundo.           
 

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