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Germán Blanco

Germán Blanco

Nacido en Tunja en 1954, comunicador social de la Universidad Javeriana. Periodista de El Tiempo durante 17 años, los últimos 6 como Jefe de la Sección de Deportes. Subdirector del noticiero Deporte Total, de Se&

Alegrías y escozor

19 Octubre 12

 

El microfútbol colombiano acaba de cerrar con innegable éxito una nueva temporada en su torneo estrella, con los triunfos de P&Z de Bogotá en la rama masculina y de Cali Junior’s-Azucareras en la femenina, en disputa de los Torneos Nacionales de Microfútbol.
 
Por cuarto año consecutivo, la División Nacional de Fútbol de Salón, DFS, con el aval de la Federación, sacó avante un certamen que a principios de 2009, cuando arrancó el torneo de los hombres, y de 2010, cuando se inició el de las damas, sonaba a utopía, a locura, en vista de los intentos fallidos de algunas otras disciplinas de conjunto en Colombia.
 
Algunos, por supuesto reconocidos detractores de este deporte, aunque no lo dijeron nunca de manera pública, se anticiparon a pronosticar un rotundo fracaso. Es más, con el argumento de que lo que se estaba montando era un torneo de pirata, intentaron marear a más de un patrocinador.
 
Pero la realidad, la que ha palpado y disfrutado el país de norte a sur y de oriente a occidente, con los medios de comunicación y los aficionados de las diferentes regiones como testigos de excepción, es bien diferente a los vaticinios lanzados, que siempre tuvieron una alta dosis de cizaña.
 
Debemos recordar, y los hechos así los demuestran, que ‘Sin Fifa también hay paraíso’. Tanto por el título mundial masculino alcanzado el año pasado en franca lid (con el presidente Santos en la tribuna y sin parche en ninguno de los ojos), como por las cifras progresivas que deja cada temporada.
 
La de este 2012, por ejemplo, en la que se programaron 256 partidos y se jugaron 255, en las fechas y los horarios previstos. El único choque que no se disputó fue el de Potros de Casanare contra Tiburones de Barranquilla, que le ocasionó la salida inmediata del torneo al cuadro costeño, que no soportó debidamente su inasistencia.
 
Los campeonatos les generaron un ingreso económico durante los 6 meses de actividad a por lo menos 700 colombianos entre jugadores, técnicos, asistentes, masajistas, utileros y personal administrativo. Igualmente, la economía de muchas regiones se movió de manera interesante, a través de los gastos que significan los desplazamientos, hospedajes y elaboración de uniformes, para solo citar 3 ítems.
 
Con el respaldo de Postobón, la vinculación ahora más directa de Claro, y ante todo con la aceptación de la afición y de los medios, el microfútbol colombiano sigue demostrando que sin la Fifa, sí puede haber paraíso. Y lo de 2013, incluido el Mundial Femenino, promete mucho más. Para alegría de muchos y escozor de unos pocos…

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