David González volvió a encender el debate con una frase que retrata su carácter. El técnico no buscó suavizar y refirió exponer lo que vivió en una plaza que no perdona y donde cada declaración se convierte en sentencia.
“En Bogotá casi me crucifican por decir cosas que la gente no está preparada para escuchar”, dijo en una atención de medios el antioqueño, quien actualmente es entrenador del América de Cali.
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Pero la idea no se quedó en el desahogo. González aterrizó el tema en su nuevo reto y dejó clara la vara: Sin rodeos. Sin excusas. Para él, explicó que el escudo de ‘La Mecha’ exige protagonismo y la tabla no admite medias tintas.
“América de Cali tiene que estar arriba peleando siempre por los primeros lugares”, explicó el estratega de la institución vallecaucana.
El DT entiende que esa exigencia también lo apunta a él. Por eso habla de frente. Sabe que el entorno juzga el discurso con el mismo rigor que los resultados, y aun así decide sostener una línea: decir lo que piensa, aunque incomode, para marcar el estándar del grupo desde el primer día.
Además, González ya conecta su discurso con decisiones deportivas. Ha insistido en la necesidad de reforzar el ataque, con la prioridad de sumar un delantero centro que eleve la eficacia. La solicitud no suena a capricho: su objetivo es competir arriba con herramientas reales.
De esa manera, su mensaje deja una advertencia y un compromiso: si el equipo se cae, el ruido llegará; pero si responde, habrá sido el primer paso para recuperar el lugar que la gente exige.
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