Junior perdió la Superliga en Bogotá y Luis Fernando Muriel asumió el golpe con autocrítica. Tras el 3-0 de Independiente Santa Fe en El Campín (global 4-1), el delantero habló en zona mixta y dejó un mensaje claro: el equipo falló y él también debe mejorar.
“El balance es negativo”, dijo, sin rodeos, al analizar una serie que se definió por detalles que el rival aprovechó mejor.
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Muriel explicó que la final se escapó por errores propios. Recalcó que la escuadra de Curramba compitió por momentos, pero cada desconcentración terminó en gol en contra.
“Hemos perdido por errores nuestros”, insistió, convencido de que esas fallas pesan más en partidos decisivos y no permiten reaccionar cuando el marcador se rompe temprano.
El atacante también contextualizó el arranque del año. Recordó que llegaron varios refuerzos y que el calendario dejó poco tiempo de entrenamiento, una combinación que afecta el acople.
Para Muriel, esa falta de trabajo conjunto eleva el margen de error y se nota en finales donde no hay margen para corregir.
En lo personal, fue directo. Contó que apenas suma tres o cuatro entrenamientos y que ya disputó dos partidos entrando con el resultado en contra.
“El fútbol hoy exige físico y trabajo”, remarcó, dejando claro que el talento no alcanza si no hay ritmo competitivo.
Ahí llegó su promesa a la hinchada: “me pondré a tono lo más rápido posible para ayudar al equipo”.
Muriel pidió calma, pero también compromiso total. Quiere liderar la reacción del Junior de Barranquilla y responder en la Liga. El golpe dolió, pero la temporada apenas empieza y él lo sabe.
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