Aldair Gutiérrez vive horas muy delicadas luego de la derrota de Atlético Bucaramanga ante América de Cali en la primera fase de la Copa Sudamericana 2026.
El futbolista denunció amenazas de muerte contra él y su familia, situación que generó preocupación en el entorno del equipo santandereano y encendió las alarmas en la ciudad.
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Según la información conocida este viernes, los mensajes intimidatorios llegaron después del compromiso disputado en el estadio Pascual Guerrero.
La gravedad del caso aumentó porque las amenazas no solo apuntaron al jugador, sino también a su círculo más cercano. Incluso, algunos reportes señalaron que los agresores mencionaron a su hija, que aún no nace.
En lo deportivo, Gutiérrez quedó en el centro de la discusión por su expulsión durante el partido que Bucaramanga perdió 2-1 frente al cuadro escarlata.
Esa acción condicionó el cierre del encuentro para el conjunto ‘leopardo’, que terminó sin capacidad de reacción y se despidió muy temprano del torneo continental.
El alcalde Cristian Portilla rechazó públicamente las amenazas y pidió la intervención de las autoridades para acompañar al futbolista y a su familia. El caso tomó fuerza en medios nacionales y abrió otra vez el debate sobre la violencia en el fútbol.
Por ahora, no se conocen capturas ni avances concretos sobre los responsables. Lo cierto es que la situación superó el terreno de juego y puso en evidencia un problema grave: ningún resultado deportivo justifica amenazas contra la vida de un jugador o de su familia.
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