Alberto Gamero dejó de ser el técnico del Deportivo Cali y su salida sacudió al fútbol colombiano. La derrota 0-2 ante Once Caldas en Palmaseca marcó el final de un proceso que nunca logró despegar.
En rueda de prensa, el entrenador confirmó su decisión y dejó claro que no encontró el ambiente adecuado para continuar al frente del equipo azucarero, en un momento deportivo complejo.
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Gamero no esquivó la responsabilidad. Frente a los medios, explicó que la decisión fue personal y que prefirió dar un paso al costado antes de prolongar una situación que ya lucía desgastada. Sus palabras reflejaron incomodidad, cansancio y también sinceridad.
El técnico entendió que el ciclo estaba roto y optó por cerrar su etapa antes de profundizar la crisis dentro del club.
La salida del samario se produjo en medio de resultados pobres. Deportivo Cali acumuló una campaña irregular, lejos de las expectativas de su hinchada y bajo presión constante por la tabla del descenso.
Aunque Gamero defendió el trabajo del plantel y aseguró que se iba orgulloso del grupo, los números no lo respaldaron y el golpe deportivo terminó por acelerar su adiós.
Más allá del marcador ante Once Caldas, la renuncia mostró un quiebre total entre proceso y resultado. Gamero llegó con la intención de reconstruir al Cali, pero el equipo nunca encontró estabilidad, ni en el juego ni en la confianza.
Ahora, Deportivo Cali deberá buscar reemplazo urgente y reaccionar rápido para no agravar su panorama.
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