Deportivo Pereira volvió a quedar en el centro de la preocupación, esta vez por un nuevo episodio de violencia que sacude al fútbol colombiano. Todo involucraría a un jugador que también tuvo paso por Santa Fe.
En la mañana del jueves 23 de abril, un grupo de hinchas vandalizó el carro del jugador Jordy Monroy, en medio del difícil presente deportivo e institucional que atraviesa el club matecaña.
El hecho ocurrió mientras el lateral derecho participaba en una rueda de prensa junto al entrenador Arturo Reyes. Durante ese espacio, los responsables atacaron el vehículo del futbolista y le causaron daños considerables, una situación que rápidamente generó rechazo dentro y fuera del entorno del equipo.
De acuerdo con la información conocida, los agresores rompieron el vidrio panorámico y la ventana del conductor del carro de Jordy Monroy. Más allá del daño material, el hecho dejó expuesto el nivel de tensión que hoy rodea, un club que vive uno de sus momentos más difíciles.
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La indignación no tardó en aparecer
Incluso, otros sectores de la propia hinchada del Deportivo Pereira rechazaron lo sucedido y cuestionaron que la frustración por los malos resultados termine convertida en agresiones contra los futbolistas. En medio de la crisis, muchos consideran que este tipo de actos no tienen justificación y solo profundizan el problema.
El contexto del equipo ayuda a explicar el malestar, aunque no lo justifica. Pereira suma apenas siete puntos en 17 fechas de la Liga BetPlay 2026-I, ocupa la última posición de la tabla y ya no tiene opciones de avanzar de fase. A eso se suma un escenario institucional complejo, marcado por dificultades administrativas que también golpearon la estabilidad del club.
Así las cosas, lo ocurrido con Jordy Monroy, ex Santa Fe, abre otra vez el debate sobre los límites de la protesta en el fútbol. El presente del Pereira es crítico, pero la violencia contra los jugadores no resuelve nada. Por el contrario, agrava todavía más una crisis que hoy ya supera lo estrictamente deportivo.
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