La violencia volvió a encender las alarmas en el fútbol colombiano. En la previa del partido entre Junior de Barranquilla y Palmeiras por la Copa Libertadores, se registraron graves hechos en Cartagena.
Mismos que dejaron a un hincha herido y generaron temor entre seguidores del equipo rojiblanco.
Según la información conocida, el hecho más delicado ocurrió en inmediaciones del estadio Jaime Morón. Allí un aficionado de Junior cayó interceptado por un grupo de presuntos barristas de Real Cartagena.
De acuerdo con testigos, el hombre se vio rodeado y agredido de forma violenta, sufriendo lesiones en la cabeza. Tras el ataque, los responsables huyeron del lugar sin ser capturados.
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Además, no fue el único episodio de tensión. En cercanías del barrio Villa Rosita, buses que transportaban a seguidores del conjunto barranquillero también fueron atacados con piedras y botellas.
Esa situación desató momentos de pánico entre los ocupantes y volvió a dejar en evidencia los riesgos que rodean este tipo de encuentros.
El caso genera todavía más preocupación porque, según se conoció, en redes sociales ya circulaban mensajes amenazantes entre barras horas antes del compromiso.
A pesar de eso, y aunque las autoridades habían dispuesto un operativo con más de 600 uniformados, los hechos violentos terminaron ocurriendo.
La presunta emboscada a hinchas de Junior en Cartagena reabre el debate sobre la seguridad en el fútbol colombiano.
Mientras avanzan las investigaciones para identificar a los responsables, crece la indignación por un nuevo episodio que empaña un torneo internacional.
