La conversación se prendió en redes cardenales: varios hinchas de Independiente Santa Fe dicen que el club dejó pasar un refuerzo “perfecto”.
El nombre que aparece en el debate es Fernando Álvarez, defensor que Deportivo Cali fichó como agente libre. Hoy muchos ven como el “prospecto” que Santa Fe necesitaba para ampliar alternativas en la zaga.
Álvarez encaja en ese perfil que ilusiona: tiene 22 años, mide 1,88 m, juega de defensa central y es zurdo, un detalle valioso. Transfermarkt lo registra como nuevo jugador del Cali desde el 6 de enero de 2026, con contrato hasta diciembre de 2028.
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El punto que más duele en la hinchada no es solo el nombre, sino la operación: Cali lo trajo libre tras finalizar su vínculo con CF Montréal, algo que para muchos habría sido una oportunidad “de mercado” para Santa Fe, justo cuando el club viene hablando de fortalecer posiciones clave y subir el nivel de competencia interna.
Además, el defensor trae una historia particular. Nació en Nueva York, tiene raíces colombianas y formación internacional.
Medios colombianos lo han descrito como una apuesta de presente y futuro, con proyección y recorrido en procesos juveniles. Ese contexto alimenta el reclamo del hincha: si el jugador estaba disponible, ¿por qué no se movieron antes?
En Santa Fe, el debate se resume en una frase: “Dormimos ahí”. No significa que el club haya cometido un error irreversible, pero sí deja una lectura: el mercado no perdona cuando un rival directo aprovecha una ganga y se queda con un perfil escaso, como el del central zurdo. Y mientras Cali ya lo asegura a largo plazo, al cardenal le queda la sensación de oportunidad perdida.
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