Nahuel Bustos sigue dejando señales de que fue un fichaje bien apuntado. En Santa Fe no llegó como un “9” estático, de esos que viven esperando centros.
Llegó como un delantero moderno, baja a recibir, junta líneas, gira rápido y activa a los extremos. Esa movilidad ya se nota en el funcionamiento del equipo de Pablo Repetto, que en pocos partidos encontró más conexiones en ataque y un referente para sostener la pelota cuando el partido se parte.
En números, su arranque ya tiene impacto
Bustos se sumó al club el 8 de enero de 2026, en condición de préstamo desde Talleres, con vínculo hasta el 31 de diciembre de 2026, y un valor de mercado cercano a 1,20 millones de euros.
En cancha, su producción no se mide solo en goles: en el empate de Santa Fe en Manizales, el argentino asistió a Franco Fagúndez para el 0-1 parcial, una jugada que confirmó su lectura para descargar y habilitar al que llega de frente.
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Y aunque todavía está en fase de adaptación a la Liga, ya dejó su sello en un momento grande, Bustos anotó el 3-0 que sentenció la final de la Superliga BetPlay contra Junior, un gol que lo metió de una vez en la conversación del semestre.
La sensación en Santa Fe es clara: cuando Bustos baja, el equipo respira; cuando gira, el ataque se acelera. Si mantiene ese nivel de movimientos y empieza a sumar más goles en Liga, el León no solo gana un delantero: gana una pieza que ordena el juego y potencia a los que llegan desde atrás.
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