Roger Federer volvió a golpear pelotas en Australia en 2026 y encendió la nostalgia del “Happy Slam”, aunque su presencia no significó un regreso al circuito. El suizo reapareció en Melbourne como invitado estelar del Australian Open, en un contexto de celebración y espectáculo.
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Durante los días previos al inicio del torneo, Federer se dejó ver en la Rod Laver Arena y compartió una sesión de práctica con Casper Ruud. El simple hecho de verlo entrenar, sonreír y conversar con jugadores y aficionados bastó para reactivar el recuerdo de sus noches históricas en ese escenario.
La organización lo incluyó, además, en la primera ceremonia inaugural oficial del Australian Open, un evento con boletería que busca abrir el torneo con un show de leyendas. Allí, Federer participó en una exhibición denominada “Battle of the World No.1s”, acompañado por nombres como Lleyton Hewitt, Pat Rafter y Andre Agassi.
El regreso tuvo un valor simbólico: Federer no disputó partidos oficiales, no se inscribió en el cuadro principal y mantuvo intacta su condición de retirado. Aun así, su figura volvió a dominar titulares y redes. Muchos aficionados llegaron solo para verlo de cerca, otra vez.
Melbourne lo recibió como a un campeón de casa. Y el mensaje quedó claro: aunque el reloj marque 2026, Federer todavía provoca ovaciones con apenas un par de golpes.
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